Aporta un espacio en un Círculo de Escucha
Escucharnos es urgente.
No te pedimos que resuelvas la soledad del mundo. Solo que hagas posible que una persona más sepa lo que es ser escuchada de verdad.
Sé el primero en aportar un espacio
El problema no es que no hablemos.
Es que nadie escucha.
Los Círculos de Escucha son espacios gratuitos donde las personas se reúnen, sin agenda ni jerarquías, solo a escucharse. No es terapia. No es una charla. Es comunidad. Cada lunes, en todo Chile.





Lo que haces posible
El mundo no cambia de una vez. Cambia en el momento exacto en que alguien se siente escuchado por primera vez.
Escucha
Un espacio donde no hace falta explicarse ni demostrar nada. Solo estar, y ser escuchado.
Contención
La certeza de que alguien en la sala sostiene lo que uno trae. Sin consejos. Sin juicio.
Comunidad
El descubrimiento de que no estás solo — y que eso, de verdad, cambia todo.

"No vine buscando terapia. Vine porque ya no sabía a quién contarle. Me fui sintiéndome menos solo, y con ganas de volver.
Tu aporte no financia un programa.
Abre una puerta.
Elige cuántos espacios aportar
Cada espacio vale $7.000 y permite que una persona entre al círculo.
Tu aporte crea círculos completamente gratuitos
El 100% de tu donación financia los espacios donde ocurre la escucha.
Monitores voluntarios facilitan cada círculo
Personas capacitadas por nosotros garantizan la calidad y calidez del espacio.
Sabrás exactamente a quién escuchaste
Al mes siguiente recibirás los nombres reales de quienes participaron gracias a ti.
Desde
2014
Escuchando y acompañando
+8.500
Personas en nuestros círculos
+150
Monitores/as formados/as
+120
Círculos activos
Impacto real
Historias que tu asiento
hizo posibles

Lidia llegó callada. Se fue con la mochila más liviana.
Con 73 años, Lidia llegó al Círculo convencida de que nadie podría entenderla. Una hora después, algo en ella había cambiado para siempre.

+8.500 personas han encontrado un espacio de escucha gratuito
Once años después de nuestro primer círculo, más de 8.500 personas han experimentado lo que es ser escuchadas de verdad.

Mario, 36 años: 'Por primera vez, alguien me escuchó sin querer arreglarme'
Mario llegó al Círculo escéptico, 'llevado por su señora'. Lo que encontró fue algo completamente diferente a lo que esperaba.
En sus propias palabras
Lo que se llevan del Círculo
Testimonios reales de personas que participaron en nuestros Círculos de Escucha.
“Me llevo autoestima, lo que me pasa no es sólo mío.”
— Karla, 51 años
“La solidaridad de esta familia escogida.”
— Vivi, 55 años
“Tranquila, mi malestar no es sólo mío.”
— Ada, 65 años
“Aliviada, al compartir, la mochila pesa menos.”
— Gladys, 65 años
“Agradecido, nos unen muchas experiencias.”
— Paulo, 60 años
“Una buena energía que se multiplica.”
— Carmen, 43 años
“Muy agradecido por la valentía y la confianza.”
— Lucas, 40 años
“Me llevo autoestima, lo que me pasa no es sólo mío.”
— Karla, 51 años
“La solidaridad de esta familia escogida.”
— Vivi, 55 años
“Tranquila, mi malestar no es sólo mío.”
— Ada, 65 años
“Aliviada, al compartir, la mochila pesa menos.”
— Gladys, 65 años
“Agradecido, nos unen muchas experiencias.”
— Paulo, 60 años
“Una buena energía que se multiplica.”
— Carmen, 43 años
“Muy agradecido por la valentía y la confianza.”
— Lucas, 40 años
“Me llevo autoestima, lo que me pasa no es sólo mío.”
— Karla, 51 años
“La solidaridad de esta familia escogida.”
— Vivi, 55 años
“Tranquila, mi malestar no es sólo mío.”
— Ada, 65 años
“Aliviada, al compartir, la mochila pesa menos.”
— Gladys, 65 años
“Agradecido, nos unen muchas experiencias.”
— Paulo, 60 años
“Una buena energía que se multiplica.”
— Carmen, 43 años
“Muy agradecido por la valentía y la confianza.”
— Lucas, 40 años
“Empatía, me tocó lo dicho.”
— Ricardo, 65 años
“Feliz de aprender del compartir, feliz de aportar experiencias.”
— Azucena, 71 años
“Contenta, me llevo el mirarme al espejo y tomar conciencia de mí.”
— María, 51 años
“Feliz de que mi experiencia les sirva y de que me escuchen.”
— Ada, 65 años
“Aprendí que puedo saltar los protocolos y enfrentar.”
— Paula, 72 años
“Super contenta, la experiencia me abrió los ojos.”
— Vivian, 70 años
“Contenta, aprendo de sus ejemplos.”
— Alba, 82 años
“Empatía, me tocó lo dicho.”
— Ricardo, 65 años
“Feliz de aprender del compartir, feliz de aportar experiencias.”
— Azucena, 71 años
“Contenta, me llevo el mirarme al espejo y tomar conciencia de mí.”
— María, 51 años
“Feliz de que mi experiencia les sirva y de que me escuchen.”
— Ada, 65 años
“Aprendí que puedo saltar los protocolos y enfrentar.”
— Paula, 72 años
“Super contenta, la experiencia me abrió los ojos.”
— Vivian, 70 años
“Contenta, aprendo de sus ejemplos.”
— Alba, 82 años
“Empatía, me tocó lo dicho.”
— Ricardo, 65 años
“Feliz de aprender del compartir, feliz de aportar experiencias.”
— Azucena, 71 años
“Contenta, me llevo el mirarme al espejo y tomar conciencia de mí.”
— María, 51 años
“Feliz de que mi experiencia les sirva y de que me escuchen.”
— Ada, 65 años
“Aprendí que puedo saltar los protocolos y enfrentar.”
— Paula, 72 años
“Super contenta, la experiencia me abrió los ojos.”
— Vivian, 70 años
“Contenta, aprendo de sus ejemplos.”
— Alba, 82 años
“Enriquecida por sus experiencias.”
— Gloria, 74 años
“Más liviana y enriquecida.”
— Lidia, 73 años
“Me voy tranquila y con esperanza.”
— Alicia, 71 años
“Me llevo esperanza, es posible ser resiliente.”
— Mario, 36 años
“Agradecida por las experiencias que compartieron, aprendí mucho.”
— María, 51 años
“Comprender y no juzgar.”
— Elena, 73 años
“Lo primero es cuidarme yo.”
— Miguel, 54 años
“Enriquecida por sus experiencias.”
— Gloria, 74 años
“Más liviana y enriquecida.”
— Lidia, 73 años
“Me voy tranquila y con esperanza.”
— Alicia, 71 años
“Me llevo esperanza, es posible ser resiliente.”
— Mario, 36 años
“Agradecida por las experiencias que compartieron, aprendí mucho.”
— María, 51 años
“Comprender y no juzgar.”
— Elena, 73 años
“Lo primero es cuidarme yo.”
— Miguel, 54 años
“Enriquecida por sus experiencias.”
— Gloria, 74 años
“Más liviana y enriquecida.”
— Lidia, 73 años
“Me voy tranquila y con esperanza.”
— Alicia, 71 años
“Me llevo esperanza, es posible ser resiliente.”
— Mario, 36 años
“Agradecida por las experiencias que compartieron, aprendí mucho.”
— María, 51 años
“Comprender y no juzgar.”
— Elena, 73 años
“Lo primero es cuidarme yo.”
— Miguel, 54 años

Escucharnos es urgente.
Hay cosas en las que gastas dinero que se terminan. Esto deja una huella en alguien para siempre. Un mundo que sabe escuchar es un mundo menos violento, menos solo, menos roto.
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